Cómo aprovechar el marcador

(Email enviado el 19/12/23)

En la temporada 2015/2016 de la Premier League inglesa se vivió una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol (y del deporte en general).

Y esa hazaña esconde una doble lección, aplicable a cualquier deporte, incluido el pádel.

Atención.

 

En verano, antes de empezar la liga, las casas de apuestas asignaban poco más de un 0,02% de probabilidades a la victoria del Leincester, un modesto equipo que el año anterior había estado a punto de descender.

Traduciéndolo a billetes, su victoria se pagaba 5000 a 1 (vamos que, si nos apuntamos tú y yo a cualquier prueba del WPT, nos dan más probabilidades de ganar. Y no es coña.)

 

El caso es que, ese año, el modesto Leincester empezó bien y parecía que iban a conseguir enseguida el objetivo de la salvación.

Pero seguían pasando las jornadas y no aflojaban, hasta el punto de que terminó la primera vuelta y solo habían perdido un partido.

 

«Ya caerán, es imposible que aguanten el ritmo», decían todos los equipos grandes.

 

Sin embargo, en enero, el humilde Leincester se puso primero en la clasificación.

Y a partir de entonces, la presión de los favoritos no dejó de crecer hasta el final.

 

De repente, la victoria de aquel «pequeño» equipo ya no parecía una idea tan loca y, cada partido en el que alguno de los «grandes» (Chelsea, Arsenal, Manchester City, Tottenham…) no ganaba, se asumía como una victoria para el Leincester.

 

Así fue como todos los rivales pasaron de jugar los partidos para ganar la liga, a salir al campo para no perderla.

Se volvieron más conservadores, menos agresivos y, sin darse cuenta, más vulnerables.

 

Y aquí viene la primera lección que podemos aplicar al pádel:

La presión del equipo que va por detrás aumenta al mismo ritmo que se acerca el final.

 

Por ejemplo, imagina que te pones 0-30 en cualquier juego.

En ese momento, el rival nota que estás cerca de la definición y comienza a sentir esa “presión”.

 

Y solo algunos «elegidos» son capaces de lidiar con ella.

El común de los mortales, cuando la sentimos, tendemos a convertirnos en más conservadores, «cuidamos» más la bola y somos menos agresivos, facilitando el juego al rival.

 

Bien.

Finalmente, el 2 de mayo de 2016, el Leicester aseguró su primer título de liga, dando lugar a una de las mayores gestas del deporte moderno.

 

Sin embargo, la clave no estuvo (solamente) en lograr que sus rivales se acojonaran.

 

Eso era «lo fácil».

Lo difícil fue lo que nos desvela la segunda lección de esta historia.

Ojo con esto.

 

Cuando nos ponemos por delante en el marcador, a todos nos aparece un enemigo que hace que se equilibren las fuerzas:

ANTICIPAR MENTALMENTE LA VICTORIA.

 

Si vas por delante y comienzas a poner el foco en la repercusión que tendrá ganar, en la reacción de los rivales o cualquier otro pensamiento futuro, te desconcentrarás, bajarás la intensidad y cometerás errores.

Y así es como el juego conservador que está utilizando el contrario, obtiene sus frutos.

 

En 2016 el Leincester no anticipó la victoria en ningún momento.

Mi teoría es que, que un equipo como ese consiguiera ganar la Premier era una idea tan tan absurda, que sus propios jugadores no se lo llegaron a creer hasta el final.

Y eso les ayudó a seguir buscando la victoria en todos los partidos porque, de no haberlo hecho, seguro que alguno de los favoritos les hubiera alcanzado.

 

En definitiva, el consejo de hoy es que intentes ir siempre por encima en el marcador, “activándote” mucho desde el principio.

La mayoría de los jugadores no lo tiene en cuenta y eso te permitirá sacar ventaja enseguida.

 

Peeero, debes recordar siempre que el trabajo no está hecho hasta que el partido acaba.

Así que, por mucha ventaja que lleves, piensa solo en el siguiente punto, en el siguiente juego.

Para mantener la ventaja, concéntrate en lo que estás haciendo bien y resístete a pensar en el futuro.

 

Un saludo

Toño

 

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