¿Y si el problema NO eres tú?

(Email enviado el 09/02/23)

No sé si has visto el que, para mi, fue el mejor punto de la temporada pasada.

El 10 de Diciembre lo comentamos en el canal de Telegram pero quiero recordarlo porque es perfecto para ilustrar el consejo de hoy.

 

También lo puedes ver aquí. Echa un vistazo y seguimos:

 

(Hazme caso, vete a ver el punto y luego continúas leyendo 😉)

 

¿Ya?

 

Bien, como habrás visto, no dura ni 30 segundos pero es una auténtica locura desde el principio, con constantes defensas de bolas imposibles.

 

El punto lo termina ganando Momo con un «willy» inaudito cuando todo parecía perdido.

 

Ahora bien, ¿el golpe anterior de Lebrón había sido bueno?

 

(te dejo este espacio para que lo pienses)

 

Mi respuesta es que sí que lo hace bien y te lo argumento:

Alex Ruiz se encuentra en tierra de nadie (en la famosa «zona de tiburones» que decimos aquí) y, en esa situación, somos muy vulnerables, así que Lebrón hace bien buscando sus pies (para que no pueda interceptar la bola voleándola directamente).

 

Además, no la pega muy fuerte, de modo que, de no ser por el recurso imposible que se inventa Momo, la bola hubiera muerto tras la doble pared.

 

Vale.

 

Pues ahora es cuando te lo hilo con el consejo de hoy.

 

Cuando estás jugando, ¿eres consciente de qué puntos pierdes y cuáles te gana el rival?

 

 

En el pádel, es muy habitual que juegues un buen punto en ataque, voleas tres veces bien y, aún así, el rival se saca un golpe imprevisible que te sobrepasa o incluso le sirve para contratacar y que terminéis perdiendo la red.

 

En ese caso, ¿habrías hecho algo mal?

 

Pues, posiblemente no, pero es que el rival también juega.

 

Obviamente, si juegas bien todos los puntos, es imposible que el contrario los gane siempre.

 

Y si eso ocurre, entonces es que es mucho mejor que tú.

 

Pero el problema surge cuando, esos casos puntuales en los que juegas bien pero el rival termina ganando el punto, te llevan a pensar que tienes que hacer algo más.

 

Y, entonces, en los siguientes arriesgas tanto que terminas fallando, sin dar la opción al contrario a que demuestre que el punto anterior no fue casualidad.

 

En definitiva, es fundamental ser consciente de cuándo dejas la bola fácil y cuándo has jugado bien, aunque el rival te haya levantado la bola.

 

Si lo has hecho bien, tienes que seguir así, no te calientes y trates de ser más agresivo, porque eso solo te llevará a perder más puntos.

 

¿Crees que a veces te ocurre esto? Si quieres, cuéntamelo respondiendo a este correo.

 

Un saludo

Toño

 

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